Our Story - Miles + Smiles

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Our Story




So this is the part where you all will get to know us...

My fiancé, and I have been together for about 12 years – a lifetime, basically. The first seven were on and off. We were both growing up and as much as we wanted to be involved, a serious relationship so young just didn’t work. A lot of people ask me why I stayed, or why I’m still with him.

I come from a family of VERY loyal women. My grandma was married to my grandpa for 50+ years until she died a couple of years back. My mom is still with my dad after 32 years of marriage. We are women wired to be loyal and to stick to our man until the end. We don’t give up easily and we truly believe that when something is broken you fix it; you don’t just throw it away.

There were many ups and downs, but through it all my fiancé and I persevered and overcame them. We met  back in Colombia (yes, he is also Colombian) at a local mall. One of his second cousins introduced us, and it was love at first sight – at least on my end. This kid wearing big baggy pants and a Matrix-like trench coat had stolen my heart at only 14 years old. He had a girlfriend at the time and I was too shy. We somewhat stayed in contact thru ICQ (does anyone even remember ICQ?), but nothing really happened.

At  15 years old, my parents moved me and my siblings to Maryland. Things in Colombia were tough and they wanted a better life for us. I stayed in contact with some friends, among those friends was him and our conversations had moved to MSN Messenger. I had grown up a bit and he became interested because I had grown out of my awful, awkward pre-teen years. He moved to Miami for school and I, moved there too (duh!). I spent seven years there and it wasn’t until the last two years that we had a “real” grown-up relationship. I learned how to deal with him, and he learned how not to drive me nuts, most of the time, anyway.

We moved in together and had our own apartment in the middle of Miami. We both had great jobs and although we were struggling a bit money-wise, we had our little home with our cocker spaniel, Matias. I work in advertising, and unfortunately my agency at the time decided to close their Miami offices, and I had to look for another job. Among the opportunities, a position in Austin came up and it ended up being the best opportunity. Pursuing it meant leaving behind what I had been trying to build with Angel all these years and I just wasn’t ready to let go. I don’t think I’ll ever be ready to let go of him, to be honest. Thinking that the agency in Austin was way out of my league and that they would never even call me back, I decided to email them. To my surprise they replied, and what they were offering me was life-changing, the kind of offers one dreams of. I knew I had to leave. What I didn’t know was how I was going to break the news.

He came home late that night from work, and sitting on our bed I told him. He just hugged me and said I had to take it. I was surprised at how well he took the news, so we went to bed and turned off the lights. Lying there he hugged me as tight as he could and he cried for about 20 minutes. He cried like I’ve never seen him cry and it truly devastated me. I knew he was letting me go. After a couple of weeks going back and forth with him, I convinced him to try the long-distance thing with me. After all, I was only leaving him  for a year – or so I thought at the time.

Two years and eight months have passed and I am still in Austin. It’s an amazing city and my job has been just incredible, not to mention I am really spoiled there. We have been through so many crisis during this time, but I believe that those same crisis have made us who we are today, and I can confidently say that we are stronger than ever and that the love that we have discovered along the way has made us both better people.

We even got engaged long distance, but I will have a whole post about it later on.

Throughout this process, I’ve been thankful for his patience and ability to make the best out of this situation. We’ve made  a promise to plan our future, to be together soon and for forever.


So, now you know our story (or at least the big picture) and we welcome you to it. We want to share with you what we have learned and how we have managed to do it for this long.




Y ahora esta es la parte en donde van a conocer quienes somos...

Mi prometido y yo hemos estado juntos por mas o menos 12 años – toda una vida. Los primeros 7 años fueron bastante “irregulares”. Los dos estábamos creciendo y, por más que quisiéramos hacerlo funcionar, una relación a seria a esa edad es casi imposible. Muchísima gente me ha preguntado por qué sigo con él. Bueno, primero que todo, supongo que vengo de una familia con mujeres MUY leales. Mi abuelita estuvo casada con mi abuelito literalmente hasta que la muerte los separó. Mi mamá y mi papá han estado casados por 33 años (y contando). Somos mujeres que crecimos con ese sentimiento de lealtad hasta el final. No nos rendimos así de fácil y creemos firmemente que cuando algo se daña intentas arreglarlo antes de considerar botarlo. Tal vez eso responda.

Sí, hubo mucho altas y bajas, pero mi prometido y yo aprendimos a navegarlas. Nos conocimos en Colombia (sí, él también es Colombiano) y así él diga otra cosa, nos conocimos en un centro comercial que se llama Unicentro, en Bogotá. Una de sus primas segundas nos presentó, y tengo que admitir que fue amor a primera vista – al menos de mi parte. Este carajito con pantalones de rapero y un abrigo sacado de la película The Matrix, me había robado el corazón. Él tenía novia y yo era demasiado tímida en ese entonces. Mantuvimos comunicación por ICQ (alguien se acuerda qué era ICQ?) pero realmente nada llegó a pasar.


Yo viví en Colombia hasta que tenía 15 años y mis papás me trajeron con mis hermanos, buscando una mejor vida. Nos mudamos a Maryland y estuve en contacto con algunos de mis amigos entre los cuales estaba él, pero ahora nuestras conversaciones habían evolucionado a MSN Messenger. Yo ya había crecido y a él obviamente le interesé, ya que por fin había salido de mis años de pre-adolescencia. Él se mudó a Miami para ir a la Universidad y yo obviamente me mudá allá también. Duré 7 años en Miami y realmente no fue sino hasta los 2 últimos años que pudimos tener una relación seria. Yo aprendí cómo manejar mejor las cosas con él y él aprendió a no enloquecerme al menos la mayoría del tiempo. Nos mudamos juntos a un apartamento muy lindo en Midtown de Miami, teníamos trabajo y aunque las cosas estaban un poco apretadas económicamente nos teníamos el uno al otro y a nuestro Cocker Spaniel, Matías. Desafortunadamente (o afortunadamente) la agencia en donde yo estaba trabajando en Miami decidió cerrar y yo me vi obligada a buscar otro trabajo. Dentro de las oportunidades que aparecieron, estaba Austin y era la mejor que tenía en ese momento. Pero eso significaba dejar atrás todo lo que había estado tratando de construir con él por todos estos años y yo no estaba lista para hacer eso. En ese momento realmente yo pensaba que la agencia en Austin estaba fuera de mi liga y jamás se me pasó por la cabeza que me fueran a contactar, así que decidí escribirles sin esperar que pasara nada. Pero la vida me sorprendió y me contactaron, pero no fue sólo eso, la oferta que me dieron me cambiaría completamente la vida. Sabía que tenía que aceptarla, pero no sabía cómo decirle a él lo que estaba pasando.

Ese día el llegó muy tarde del trabajo y sentados en nuestra cama le conté lo que había pasado. Él me abrazó y me dijo que tenía que aceptar la oferta. Me sorprendió lo bien que lo tomó, así que sin más nos fuimos a dormir. Pero fue en ese momento con las luces apagadas, que me abrazó tan fuerte como pudo y lloró de una manera que jamás lo había oído llorar. Yo sabía que él me estaba dejando ir. Después de varias semanas, lo convencí que intentáramos esto de la larga distancia. Al fin y al cabo yo sólo me iba por 1 año (o bueno, eso pensaba yo en ese momento).

2 años y 8 meses después, todavía sigo en Austin. ¿Por qué? Simple, porque Austin es una ciudad increíble y honestamente mi trabajo me ha tratado muy bien – me tienen muy consentida. Hemos pasado por muchas crisis durante todo este tiempo, pero también creo que esas mismas crisis nos han formado en las personas que somos hoy. Puedo decir con mucha certeza que hoy somos más fuertes que nunca y que el amor que hemos descubierto en el camino nos ha convertido, a los dos, en mejores personas.

Tanto así que hace un año nos comprometimos estando a larga distancia, pero tengo que hacer todo un post de cómo pasó.

Tengo que agradecerle a él por la paciencia que ha tenido y por hacer lo mejor de la situación en la que estamos. Nos hicimos una promesa y tenemos una fecha limite para poder estar finalmente juntos y para siempre (¡Ojalá!)

Ahora que conocen nuestra historia (o al menos un súper resumen de ella) les damos la bienvenida a nuestra aventura. Queremos compartir lo que hemos aprendido y cómo hemos logrado hacer esto durante tanto, tanto tiempo. 


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